Monteverdi, dos miradas

Es posible que cuando se plantea la propuesta de escoger a los más grandes compositores de la historia, pocos o tal vez ninguno de los melómanos más consuetudinarios consideraría incluir a Claudio Monteverdi ese olimpo en el cual, seguramente, estarían Bach, Mozart, Beethoven, Wagner o Stravinski. Es tal la lejanía de su tiempo y son tan escasas las oportunidades de tomar contacto con sus creaciones que el gran compositor nacido en Cremona, hace 450 años, no tiene, prácticamente, ninguna chance de formar parte de la gran selección de todos los tiempos. Sin embargo, debería quedar absolutamente claro que Monteverdi es uno de los compositores más notables de la historia. Su genialidad, sus indagaciones creativas, sus planteos fundacionales y sus cualidades de pionero trazando sendas profundas en tierra virgen lo ubican en ese paraíso al cual sólo un puñado tiene verdadero derecho a ingresar.

No es culpa de Monteverdi el haber vivido en un tiempo en el cual se estaba amañando la tonalidad, esa matriz que gobernó las construcciones del discurso musical. La música de los últimos 350 años ha estado bajo su égida y todo aquello compuesto con anterioridad plantea cierta distancia o ajenidad en su recepción. Si a todo eso se le suma que la primera mitad del siglo XVII es un terreno de intensas experimentaciones en la búsqueda de nuevas formas de expresión y que esas músicas requieren de expertos y especialistas para su interpretación, queda claro que Monteverdi corre con desventajas notorias frente a los compositores posteriores a 1700. Sin embargo, la figura de Monteverdi emerge con una clarísima ventaja por sobre todos los músicos que vivieron en aquella época. En su haber, entre muchísimas obras más, se encuentran los madrigales más admirables, las Vísperas, una de las obras sacras más notables de todos los tiempos, y las tres óperas más maravillosas del barroco temprano, Orfeo, de 1607, El retorno de Ulises a la patria, de 1640, y La coronación de Popea, de 1642, hoy por hoy su obra dramática más lograda.

Dos miradas sobre este gran compositor del barroco italiano, invita a conocer parte del legado del gran Claudio Monteverdi.  Se interpretarán madrigales de distintos libros, coros de la ópera ‘Orfeo’, el Ballo ‘Tirsi e Clori’ y música religiosa para solistas y coro, concluyendo con el ‘Gloria a 8 voci’.

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En escena:

  • Anahí Cardoso (soprano)
  • Lucía González (soprano)
  • Ángelo Daaé (contratenor)
  • Humberto Savid (barítono)
  • Coro Municipal de Jóvenes
  • Estilo XVIII – Ensemble Barroco (dirección: Daniel Collino)
  • Dirección general: Gustavo Baez.

DETALLES DEL EVENTO

Días: Jueves 26/10 y Viernes 27/10
Hora: 20:00 (jueves) y 19:30 (viernes)
Lugar: Radio Nacional | Museo San Alberto
Entrada libre y gratuita

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